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Entrevista con Juan Lozas, Coordinador del Proyecto de Acogida y Educación de Calle PDF Imprimir E-mail
Viernes, 16 de Marzo de 2007 14:33

Para este curso 2006-2007 el Equipo de Pedagógica se ha planteado incorporar en nuestro portal una serie de entrevistas,  que realizaremos a varios educadores de la Asociación. El objetivo no es otro que aprender de su experiencia. Queremos que nos proporcionen una visión de determinados aspectos relacionados con el ámbito educativo y que nos puedan servir de interés.

Ahí va la primera, pero ¡atent@! Porque en cualquier momento puedes escuchar la llamada de Pegagógica. Entonces será tu turno... 

1. ¿Cómo fue tu incorporación a la Asociación? ¿Destacarías algún momento?

         Recuerdo que fue a través de un maestro que conocí cuando realizaba las prácticas de magisterio en el C.P. Manuel de Falla. Había oído hablar de mis peripecias por el mundo de las Asociaciones y me preguntó si conocía una Asociación que estaba en barrio. Una Asociación que se llamaba Semilla y de la que, siendo sincero, no había oído hablar nunca.

         Quedamos para acercarnos a la que sigue siendo la sede social de la Asociación, en la calle Manola y Rosario, 9. Recuerdo que en el piso de arriba se encontraban las aulas y las oficinas y en el local que da a la calle Geología se encontraba el Taller de SERDAT.

         La primera persona que conocí de la Asociación y que empezó a explicarme cual era el trabajo que desarrollaban, fue Elena Masa. Por aquel entonces, era la responsable del taller (figura similar a la del actual coordinador).

Mis inicios en Semilla fueron como voluntario, pero la suerte me sonrió y, en un mes, me propusieron ser educador de cultura, cubriendo la baja de otro Juan. Se trataba de un gaditano que tocaba la guitarra, con un gran ascendente entre los chicos y chicas, sobre todo, entre los gitanos. Para el novato, es decir, para mi, sus aptitudes como orientador no eran las más adecuadas. Quizás yo no le supe entender hasta que pasaron unos años. Recuerdo que el traspaso de poderes fue en una cafetería, sentados a la barra. Su principal consejo fue: Sácalos a la calle para que copien matrículas de coches y, cuando tengan muchas, trabaja con ellas. Imagino que se percató de mi cara de incomprensión, sorpresa, extrañeza... y concluyó: Bueno, ya sabes, que las ordenen alfabéticamente, las sumen, las resten e, incluso, las multipliquen. Lo único que pude entender de aquel consejo es que con estos chicos y chicas, lo habitual no sirve. Hay que reinventar, ser creativos y experimentar para seguirse adaptando y reciclando. Por fortuna, desde siempre la Asociación ha apoyado los métodos alternativos.

2. En estos años, ¿qué cambios has notado en los chavales del  Distrito? ¿Cómo se ha adaptado Semilla a ellos?

         Creo que en estos años dos han sido los cambios principales de los jóvenes que pasan por la Asociación.

En primer lugar, los jóvenes que asisten a nuestros locales no sólo son de nuestro distrito, con lo que en los itinerarios de integración sociolaboral, hemos tenido que diseñar métodos para conseguir la adhesión de los chicos y chicas a una Asociación localizada lejos de su casa.

En segundo lugar, el porcentaje de jóvenes procedentes de otros países ha aumentado de forma espectacular. El año pasado, llegaron al 40% del total del alumnado. En años anteriores, el porcentaje ha sido incluso mayor. A la luz de los datos, debemos afrontar el proceso de integración como algo conjunto, un camino en el que integradores e integrados aprendemos juntos. Así que, retomando nuestra forma de hacer, trabajamos con personas en proyectos individualizados en los que cada chico y chica necesita lograr unos objetivos (aprender a hablar o a leer en castellano... y casi todos convivir) que les permitan avanzar en su proceso de desarrollo personal.

3. ¿Cómo valoras la situación escolar de los jóvenes de Villaverde?

Hacer una valoración general no resulta sencillo, ya que es un asunto en el que intervienen muchos agentes. Yo puedo hablar de lo que veo a diario, hecho que hace que mi perspectiva sea subjetiva. La realidad es que no hay ningún estudio sobre el fracaso escolar en el Distrito de Villaverde, al menos de acceso público. Eso implica que no disponemos de datos que avalen cuál es la verdadera situación. Mi percepción es que en Villaverde la situación resulta más problemática que en otras zonas de Madrid. Hace poco, una información de El País revelaba que un 30% de los escolares padecían fracaso escolar. En nuestro distrito esa cifra se queda corta.

Lo cierto es que los Centros Educativos intentan dar respuesta a esta problemática dentro de sus posibilidades. Pienso que actualmente, existe una mayor concienciación sobre el problema por su parte. La prueba es que son los propios centros educativos los que intentan dar respuesta a las situaciones de fracaso (a mi entender, con muy buen criterio). Sin embargo, hay situaciones en que sus recursos no llegan a solucionar los problemas y hay que echar mano de herramientas que no están dentro del sistema educativo formal, pero que constituyen una buena alternativa formativa y educativa para estos jóvenes. No sólo hablo de Semilla, sino de otras entidades que han demostrado su solidez y su solvencia a lo largo de muchos años, dando respuesta a situaciones desesperadas y que, gracias a sus buenos resultados, forman parte del tejido social de los barrios en los que se encuentran.

4. ¿Por qué dais tanta importancia al arte en vuestro proyecto?

         Nuestra experiencia tras más de cuatro años utilizando el arte en Acogida, nos afianza en la idea de que el arte no sólo es un lenguaje de expresión. Se trata de una materia (ya sean artes plásticas o escénicas) infravalorada por el propio sistema educativo formal. Los diferentes ciclos de enseñanza recogen el arte en sus diseños curriculares como materia secundaria. Por ello, si quieres avanzar en este área, ya sea por disfrutar o por desarrollar las capacidades que pone en funcionamiento la expresión artística, debes contar con recursos extraordinarios. Este hecho confiere al arte una carga de exclusividad que excluye a aquellos que no tienen acceso a él.

         Más allá de lo que supone socialmente el acceso a la cultura, el arte es un vehículo para el aprendizaje de contenidos tanto conceptuales (teoría de los colores, cubismo, arte aborigen, etc.) como procedimentales (uso adecuado de herramientas, pasos a seguir en el repujado o la decoración con lacas, etc.) y, por supuesto, actitudinales (cuidado de materiales,  consumo con criterios de ahorro, incremento de la autoestima, la iniciativa, el nivel de autoexigencia, etc.). Por estas razones (justificaciones evidentes y que siempre se han utilizado por su contundencia), en Acogida hemos desarrollado una metodología propia y exclusiva para afrontar el arte.

Nuestra forma de entender la acción socioeducativa pasa por la utilización de expresión artística para producir arte, sin buscar diagnósticos ni soluciones terapéuticas (Arteterapia). Hemos elegido no diagnosticar y avanzar mediante colores, formas y soportes. Tampoco buscamos la profesionalización de artistas o artesanos (aunque algunos de los chicos y chicas podrían serlo). No elegimos que pudieran vivir de lo obtenido con el arte o la artesanía. En Acogida decidimos avanzar en el Desarrollo Personal de los chicos y chicas que se incorporan a un itinerario de integración sociolaboral. Y creo que la principal motivación fue el gusto que todos los que iniciamos esta forma de hacer, teníamos por el arte. Sin embargo, mantenemos la convicción de que no podremos hablar de una formación integral de la persona, sin ofrecer recursos educativos que nos permitan desarrollar los diferentes aspectos de los chicos y chicas que participan en nuestros proyectos.

         Esta idea germen se ha visto cada vez más reforzada y avalada por los resultados obtenidos. Desde el primer curso, hemos sido capaces de exponer obras de calidad muy aceptable tanto en el ámbito conceptual,  como en el estético. Utilizamos la exposición de las obras no como un éxito en sí mismo, sino como la última fase de toda una serie de resultados positivos, de momentos creativos individuales o grupales de gran calidad, de estructuras organizativas, que nos dan la posibilidad final de dar a conocer lo realizado. Todo este proceso nos permite expresarnos como grupo.

         El arte es un recurso educativo que unifica el trabajo de todo un curso, independientemente de los grupos que compongan Acogida, y que, sin embargo, depende directamente de los componentes del proyecto para producir obras. El arte se convierte en conductor de las tres áreas de acción socioeducativa (Arte, Cultura y Desarrollo Personal), pues las tres áreas se nutren de la corriente artística o artista que adoptamos como guía, y las tres áreas devuelven generosamente avances al área de Arte. Finalmente, se trata de un recurso educativo que exige el avance de los talleres artísticos como espacios de acción socioeducativa, en los que nuestros chicos y chicas pasan más de la mitad del horario de atención directa, impidiendo el estancamiento y la pérdida de creatividad de los educadores, que reciclan permanentemente su formación.

         Con esta explicación, espero que se entienda lo mejor posible cuáles son los motivos por los que creemos que el arte es importante para Acogida. Creemos, además, que, con las adaptaciones necesarias, nuestra forma de hacer sería exportable a otros proyectos de nuestra Asociación o de otras entidades. En general, podría aplicarse a todos aquellos proyectos en los que se trabaja la creatividad con talleres de manualidades, o se utiliza el baile como actividad de ocio, o en los que se necesita conocer nociones estéticas, utilizadas habitualmente para desarrollar trabajos como presentar un plato, decorar un sala o un escaparate, realizar una página Web...

 

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