| Nuestra Relación con la Obra Social de Caja Madrid |
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| Miércoles, 17 de Febrero de 2010 16:52 |
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Las entidades sean políticas, sociales etc., las dinamizan personas y es la sensibilidad de esas personas las que las humanizan o las hace asépticas. Me sorprendo a mi misma que habiéndonos sentidos siempre escuchados, nos hayamos limitado a acoger la cobertura económica a los proyectos que demandábamos, ese despertar tengo hoy en mi conciencia, no me he parado a que les llegue nuestra gratitud, esa que sale del mejor fondo de la persona. A lo largo de estos años nos han visitado, han acogido nuestras demandas, y nos han dado respuestas a favor de poder dar forma a los proyectos que presentábamos.Al comienzo de esta relación quiero celebrar el recuerdo entrañable de Ángel Montero, en aquel entonces ostentaba el cargo de Secretario General de Caja Madrid, aunque no le anteponga el Dn. No es por una falta de respeto si no que nos bañó con su inmensa calidad humana, e hizo posible el proyecto de Escuela de Hostelería en el plano estructural y en el plano económico, amén de seguir de cerca nuestro "cada día" desde Caja España cuando aceptó ser el Secretario General de esta entidad. Muy sensible ante el tema de los que estaban fuera de la página social, y a celebrar el canto de los suyos, la preparación anunciada de sus nietos en forma de poseías que nos la hacía llegar por Navidad, la historia de este Buen Hombre es muy rica y merecería un libro sobre su historia personal. ¡¡ Perdón Ángel!! Por no haber cantado públicamente lo que viví en la relación contigo, y por demorar tanto tiempo nuestra inmensa gratitud a tu persona, por demorar tanto tiempo mi gratitud personal, hoy lloro de gozo por tu Riqueza de SER y tu riqueza de HACER Persona. ¡¡ Perdón a ti Jose Luís Zotes!! Porque recuerdo tu visita a la Asociación y los dos sabemos mi falta de delicadeza contigo ese día, tú me perdonaste y hoy me une a ti un gran afecto empapado de agradecimiento. A ti Carlos Martínez por más de lo mismo, por contar con tu apoyo en nuestros proyectos y en él has sumado el que has dado a las empresas de inserción. ¡¡ Perdón Jesús de nombre y de apellido García!! Por la tardanza en nuestro agradecimiento, hoy lo ponemos al día. En los comienzos de nuestra relación contigo, fuiste quien concretaste la estructura de la Escuela de Restauración y Cocina. Desde entonces nos haces el seguimiento y nos regalas tu aliento, cuando compruebas que seguimos aprendiendo junto a los más desfavorecidos la aventura de Ser Personas. Y llegaste tu Mª Fernanda y visitantes con calma la Asociación, nos reconociste en nuestra tarea. Nos aportaste tu sensibilidad hacia las realidades aparcadas por el sistema y nos mostraste tu impronta profesional de la que entonces aprendimos y continuamos con la tarea. ¡¡Perdona que la ansiedad por las respuestas nos haya impedido pararnos para agradecer todo lo bueno que desarrollas cada día en tu trabajo!! porque las personas que componen los colectivos desfavorecidos, se atrevan a existir por ellas mismas, favoreciendo recursos para que lo logren. ¡¡Gracias Paloma!! Porque no hace tanto que en el encuentro que estrené contigo me regalaste tu paciencia de acogerme en mi parloteo de mi necesidad de convencerte, cuando de antemano ya intuías mi demanda. Tengo que expresarte que me llegó lo mejor de tu persona, en algún momento compartiré lo que aprendí de ti ese día, al margen de la respuesta que por tu profesionalidad querías gestionar. Me queda por aprender a quedarme con el nombre de las voces acogedoras, son las secretarias, que tanto facilitan la energía que necesitas porque es un papel difícil convertirte en eterna demandante, creo que la última era Elena Muñoz. ¡¡Gracias Vitón!! ¡¡Gracias Ángel!, porque vuestro paso por la sucursal del barrio nos habéis acompañado en nuestras dificultades, ¡¡ Bienvenido Carlos a tus retos en la sucursal ¡! Con la Asociación Semilla ya has estrenado tu sensibilidad. Tu llamada Mercedes el otro día me alegró mucho y provocaste esta lectura de nuestra relación con la obra social, es más importante que lo que he escrito, ¡Perdón si de alguien me olvido, lo sentiría mucho, porque el aprecio y el afecto lo tenemos registrado.
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